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El lago Balaton es el orgullo de los Húngaros, que suelen llamarlo "nuestro Balcsi". Se encuentra a unas dos horas del viaje de Budapest y es un sitio donde descansan todos los habitantes del país. En las cercanías del lago tienen la posibilidad de pasar las vacaciones inolvidables. A los niños les gusta más bañarse en el agua templada del color verde, los jóvenes disfrutan los discos que empiezan a funcionar por las noches, los adultos y los viejos aprovechan el agua terapéutica de los fuentes y arroyos que desembarcan en el lago. Balaton es un paraíso para los navegantes, los pescadores, los aficcionados por los deportes acuáticos y para... los cazadores.
Balaton es el lago más grande en Europa Central. Su longitud es de 80 km y es de 1,5-14 km de ancho (en el lugar más estrecho la península Tihany practicamente lo divide en dos partes separadas). La profundidad media del lago es de 3-4 metros, por eso en el verano su agua se calienta rápidamente alcanzando la temperatura de 22-28 grados. Por otro lado, en el invierno la superficie del lago se convierte en una capa de hielo de varios centímetros de densidad.
La orilla meridional difiere mucho de la orilla septentrional del lago. En el norte las playas son muy pequeñas y cuando entramos a Balaton, el agua con cada paso se hace más profunda. Ya a los 30 metros desde la orilla tiene más de dos metros de profundidad. En la orilla meridional la gente que no sabe nadar puede "dar un paseo" y alejarse a unos 500 metros desde la playa sin ariesgar de ahogarse. La gente que viene aquí para tomar el sol elige más frecuentamente la orilla este, donde puede disfrutar el sol durante todo el día.
Aunque las cercanías del lago están pobladas por miles de años y cada verano la gente venía aquí para bañarse en el agua fresca de Balaton, los primeros pueblos turísticos jamás aparecieron hasta el final del siglo XIX. La mayoría de los visitantes procedía de las clases altas de la sociedad, pero la situación cambió en los años 50 del siglo XX. El gobierno comunista empezó entonces a propagar "el descanso de verano para masas", es decir, cada empleado disfrutaba las vacaciones de varano para descansar del trabajo. La mayoría de los húngaros decidía pasar este tiempo en su propio país - en el lago Balaton - y pronto las visitas en esta zona se convirtieron en una tradición familiar. Iniciaron a funcionar los nuevos hoteles, pensiones y campings, pero por desgracia nadie pensó en la protección de la naturaleza. En los años 80 la contaminación del agua del lago alcanzó un nivel alarmante y las playas se convirtieron en las verdaderas basuras.
En el año 1987 el gobiernó decidió modernizar la infraestructura turística de la zona e iniciar el programa de la protección del medio ambiente. Todas las playas fueron limpadas, tanto como el agua, que hoy tiene tan pocas contaminaciones que ni siguiera podemos beberla. Su calidad cada año investiga una Comisión Internacional.
Las cercanías de Balaton
Visitando el lago no estamos obligados a pasar todo el tiempo tomando el sol o bañandonos en el agua. Podemos conocer p.ej la orilla septentrional de Balaton, que parece muy interesante turísticamente. El terreno fue formado hace millones años por los volcanes, cuyas cimas hoy no sobrepasan la altura de 300-400 m. En las pendientes de las colinas podemos admirar las antiguas fortalezas medievales, podemos también ir al parque parque paisajístico Badacsony, donde se encuentran las interesantes formaciones rocosas de la origen volcánica (me refiero a las famosas columnas del basalto en el monte de Szent György).
La orilla occidental de Balaton son los terrenos pantanosos y húmedos, llamados a menudo "Kis Balaton", que signifíca "Balaton Pequeño". En el siglo XIX esta zona funcionaba como un filtro natural de las aguas del río Zala que desemboca en el lago, pero al principio del siglo XX un grupo de los ingenieros húngaros decidió a dirigir la corriente del río directamente a Balaton para secar el suelo y aprovecharlo por la industria. Resultó que cada año Balaton se volvía más sucio y más encenagado y había que recuperar el estado original del medio ambiente. El gobierno construyó un lago artificial de 20 km cuadrados que filtra el agua del río y los nuevos terrenos pantanosos fueron poblados por miles de especies de aves afines. Hoy "Kis Balaton" es una reserva natural abierta para el público.
Descansar con actividad
Balaton es el centro más importante de los deportes acuáticos en Hungría. Hace poco por el lago navegaban sólamente los ferry-boats, pero en presente cada año hay más barcos de velas, canoes, botes y los jóvenes que surfan. La gente disfruta el verano en el agua, pero hay que recordar, que Balaton no es un lago seguro. Las corrientes del agua, los vientos y el tiempo pueden cambiar muy rápidamente sorprendiendo a las personas con poca experiencia de navegar. Además las tormentas muy fuertes y violentas que aparecen de nadie sabe dónde pueden producir un peligro para los nadadores. Hace pocos años en Balaton empezó a funcionar un sistema de alarma que predicciona el proceso del cambio del tiempo y previene a los navegantes. Así el número de los accidentes disminuyó significamente.
Balaton es el lago donde podemos pescar. En el Museo de la Pescadería en Keszthely podemos admirar los primeros ganchillos hechos de huesos (encontrados en el agua). Es la prueba de que la gente ya hace siglos pescaba en Balaton. Los que tienen suerte pueden sacar del lago un siluro o un lucioperca, hay muchas carpas y herbívoras. El período de la protección de los peces dura hasta el 20 de abril. Si queremos pescar hay que comprar un permiso de la pesca que venden todas las tiendas con el equipaje de pescar situadas en las cercanías de Balaton.
En la zona que rodea el lago aparecen muchos animales salvajes que se pueden cazar. Domina la caza mayor (los jabalíes, los corzos y los ciervos), pero si queremos participar en la caza menor, hay que viajar un poco más al sur de Balaton.
Cada año en el lago más frecuentamente vienen los aficcionados de la hípica y de los caballos. En la última decada la infraestructura relacionada con este deporte se desarrolló mucho y hoy la oferta está muy amplia. Practicamente en cada ciudad turística encontramos la posibilidad de montar el caballo y para los que prefieren observar en vez de experenciar se preparan unas presentaciones de domar estos animales.
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