Budapest es la única capital europea situada en el terreno tan rico en fuentes termales y arroyos subterráneos. Las propiedades curativas de estas aguas conocieron ya los ocupantes turcos, que construyeron el primer baño en la mitad del siglo XVI. Hasta hoy en día los múltiples baños curativos y piscinas atraen a los turistas de todo el mundo y hacen la capital húngara una ciudad extraordinaria e inolvidable.
Uszoda - piscinas
Gyógyfürdő - termas y aguas curativas
Strandfürdő - complejo de baños
Ojo! Si sufres una de las siguientes enfermedades: supertensión, enfermedades del sistema circulatorio, asma, cáncer, diabetes o has sufrido un infarto, no deberías bañarse en termas!
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