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Dirección:
1027 Budapest, Frankel Leó u.25-29
Tel. 326 16 95
Abierto:
01 de mayo - 30 de septiembre: 6.00 - 19.00
baños curativos para mujeres: lunes, miércoles y viernes: 6.30 - 18.00
baños curativos para hombres: martes, jueves y sábado: 6.30 - 18.00
Piscina de natación, 20m de longitud, hasta 1,9m de profundidad
Piscina de natación, 25m de longitud, hasta 1,9m de profundidad
4 piscinas con agua termal de 24, 32, 36 y 40ºC
Szent Lukács Fürdő es uno de los baños más antiguos en Budapest. Ya en el siglo XII la Orden de Misericordia estableció su sede en este sitio, construyendo al lado un hospital para pobres. Durante la ocupación turca el ejercito enemigo aprovechó la fuerza de los fuentes termales construyendo un molino, que en vez de harina solía moler... la pólvra. Al mismo tiempo el agua se transportaba en las tuberías de madera a Király Fürdő en el Monte del Castillo.
Después de reconquistar la patria, los Húngaros prácticamente olvidaron de estos baños. Según las notas del diario de Imre Palugyay, en 1852 existían allí unas balsas puequeñas, pero parecían más unas bañeras llenas de lodo que unas piscinas y carecían de interés de los ciudadanos. La situación cambió en 1893 con la llegada del nuevo propietario Rezs Palotay, que decidió construir un complejo nuevo de baños aprovechando las balsas ya existentes. Reconstruyó las piscinas con aguas termales de valores terapéuticos, levantó una sección de hidroterapia, profundizó las piscinas de natación y edificó un hotel para los visitantes de sus baños.
Muy pronto Palotay transformó el complejo en una sociedad anónima, guardando un paquete de acciones. Szent Lukács Fürdő se convirtieron en baños más frecuentemente visitados por los habitantes de la capital (ahora son Széchenyi Fürdő que tienen más éxito). A los visitantes se les ofrecía la posibilidad de bañarse en piscinas deportivas con el agua termal, ordenar los masajes, descansar en saunas (separadas para cada sexo) y aprovechar el carácter terapéutico de los fuentes que suministraban con agua algunas de las piletas más pequeñas. Los pacientes curados enviaban después los agradecimientos al directorado del complejo. Pronto los jefes decidieron destinar una de las paredes del edificio para empotrar las placas con las inscripciones grabadas, que por desgracia quedó destruida durante la II guerra mundial.
En presente Szent Lukács Fürdő disfruta un gran interés de los ciudadanos. En las piscinas con agua termal pueden bañarse todas las familias enteras y los servicios ofrecidos son de máxima calidad. El agua de termas contiene un nivel elevado del calcio y magnesio, varios sulfatos y iones de flúor, que curan varios tipos de dolencias del aparato motor. Desde 1937 funciona también un pozo, del cual se obtiene el agua de valores curativos que se aconseja beber a las personas que sufren enfermedades del sistema gástrico y respiratorio.
¿Cómo llegar?
Tranvía: #4, #6 y #17
Autobuses: #6, #60 y #86
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