|
|
Paseo Central a la orilla del Danubio (Duna-korzó)
Las primeras edificaciones en la orilla de Danubio en Pest aparecieron a los principios del siglo XVII. Antes la gente prefería construir sus casas en la zona más alejada del río, cuyas aguas a menudo desbordaban hundiendo la parte de la ciudad más cercana. Pero con el desarrollo de la comúnicación entre Buda y Pest los ciudadanos decidieron construir una fila de viviendas cuyas ventanas salían al Monte Gerardo y al Monte del Castillo. A la orilla de Danubio surgieron casas con las cafeterías, las tiendas y los restaurantes en la planta baja, varios hoteles y las salas de conciertos, donde tocaban J.Strauss (el padre) y Ferenc Liszt. Por desgracia la mayoría de estos edificios fueron destruidos durante la Guerra de la Independencia en 1848.
Después de acabar el levantamiento nacional los ciudadanos decidieron reconstruir las edificaciones de la orilla de Danubio. Al principio planeaban modernizar las casas destruidas, pero en 1865 fue construido el edificio de Vigadó, que en seguida se convirtió en el centro cultural de la capital húngara. En Vigadó se encontraban las salas de conciertos (aquí tocaba Brahms y aquí se celebró la ceremonía de la coronación de Ferenc József I), varios restaurantes y cafeterías visitadas por los aristócratas y los nobles de toda la ciudad. Entonces los arquitectos cambiaron la idea y empezaron a pensar en el modo de defender ese sitio de los caprichos del agua.
Considernado la importancia del centro cultural, las obras de la regulación de la orilla del Danubio empezaron lo antes posible. El resultado rebasó las esperanzas de todos los autores del proyecto y de los miembros del gobierno municipal también - las aguas del río no iban a desbordarse nunca más y además se hizó más grande el sitio libre destinado para... y esto fue un problema. Los jefes del municipio tuvieron que elegir entre vender la tierra a los que querían construir las casas y cumplir la idea del conde Szechény de crear por allí un amplio parque público con un bulevar para los ciudadanos.
Fue entonces el año 1867 y el estado húngaro firmó un tratado de paz con la monarquía de los Habsburgos que acabó el período de caos después de la Guerra de la Independencia. El estado de la estabilidad política que logró alcanzar Hungría animaba el desarrollo económico del país, por eso el gobierno municipal dividió la tierra en 11 parcelas. En 6 de ellas inmediatamente empezó la construcción de Hotel Ritz, la Bolsa de Budapest, el edificio de la compañía de seguros y otras varias casas con los restaurantes, las cafeterías y las tiendas de lujo en las plantas bajas. En otras parcelas se construyó un bulevar que resultó muy necesario cuando empezaron a funcionar las empresas de la navegación fluvial.
A los finales de la II guerra mundial los alemanes destruyeron todos los edificios situados a la orilla de Danubio. De las viviendas bonitas quedaron las quemadas paredes del frente de las casas. Poco tiempo después de vencer el ejército enemigo todos los ciudadanos empezaron a trabajar reconstruyendo las edificaciones de Pest.
El gobierno municipal decidió entonces a cambiar los antiguos proyectos arquitectónicos. Según la opinión de los expertos tenían varios defectos y frenaban el desarrollo del sistema del transporte urbano en Budapest. Fue una paradoja que la guerra dió a la ciudad la posibilidad de recuperar las faltas de la edificación. Al final el gobierno decidió a construir un sistema de vías que consistía en una calle para los coches junto a la orilla del río, un bulevar para el público junto a la fila de las viviendas y una rampa para los tranvías entre ellos. Inmediatamente empezaron también las obras de la modernización de Vigadó.
Como Hungría estaba por entonces un país abierto para los inversores y los turistas extranjeros, los primeros edificios construidos a la orilla de Danubio fueron... los hoteles. El hotel "Duna" (Danubio) ocupó el sitio del hotel Bristol de anteguerra, otros fueron InterContinental, Forum, Atrium-Hyatt y Mariott, construidos en una hilera con Vigadó. Aperecieron nuevos restaurantes, cafeterías y clubs, continuaban las obras de la modernización de los puentes destruidos, así que cada año mejoraba el sistema de la comúnicación con Buda.
El gobierno municipal hacía todo lo posible para adornar el gran bulevar y hacerlo más atrayente a los ciudadanos. Aparecieron varias esculturas (entre ellas la del Principito de A. Saint-Exupery, con la que cada visitante de la ciudad quiere sacar por lo menos una foto), los fuentes pequeños, las hileras de los árboles... Algunas de las esculturas fueron destruidas después de la transición política (sobre todo las que presentaban los símbolos del sistema pasado), otras se quedaron en su sitio. Hoy el Gran Bulevar parece un lugar muy bonito, por donde los cudadanos con gusto dan paseos en los días de verano.
|
|
|