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El lago Tisza surgió en cuando acabó la construcción de una presa en el curso superior del río que lleva el mismo nombre. Al terminar las obras en Gran Llanura Húngara apareció un embalse de 127 km cuadrados de superficie, el segundo según el tamaño en Hungría. Hoy en día es un lugar de pasar las vacaciones, pero siendo una rebalsa muy pantanosa parece mucho menos atractiva turísticamente que Balaton.
Se puede decir que el lago Tisza tiene dos aspectos totalmente opuestos uno al otro. Por una parte parece un sitio perfecto para descansar y buscar un refresco los días calurosos de verano, por otra parte es un paraíso para los pescadores y... ornitólogos. El norte del embalse es muy pantanoso y forma parte del Parque Nacional Hortobágy. Son los terrenos donde sus nidos establecen varios tipos de aves afines, entre ellos los las garzas, martinetes, milanos negros, halcones sacres, martines pescadores y cormoranes. Los turistas pueden visitarlos, pero sólo en asistencia de un guía calificado y desde el agua, o sea, tienen que adquirir una bote o piragua. Las visitas están prohibidas durante la temporada de anidación.
El lago Tisza está lleno de peces. En la opinión de los pescadores forma una pesquera más fértil en Hungría, por supuesto a menudo visitada por todos los aficionados por pesca. En el embalse viven más de 50 diferentes tipos de peces y 12 de ellos están protegidos por la ley. De todos modos los pescadores siempre parecen satisfechos con su pesca. Los tipos de peces que dominan son carpas, siluros, luciopercas y lucios, pero de vez en cuando algunos logran coger carpas cabezonas y carpas herbívoras. Algunos individuos alcanzan 20kg de peso! En los ramos pantanosos del río viven también los barbos, acerinas y lochas de estaque (protegidas).
Pero el lago Tisza, a pesar de su belleza, es también un embalse peligroso. Sus ramificaciones pantanosas y pobladas de junco forman un laberinto, en el que los pescadores u ornitólogos pueden perderse fácilmente. Además, debajo de la superficie del agua, pueden estar escondidas las ramas, los troncos o raíces de árboles, que si los chocamos con el bote pueden causar unos problemas muy graves. A las personas que visitan el lago por primera vez o todavía tienen poca experiencia en navegar por las ciénagas, se aconseja alquilar un guía local, que nos enseñará las rutas y nos contará las leyendas populares relacionadas con este lugar.
Las cercanías del lago, sobre todo más alejadas de los pueblos turísticos más conocidos, están pobladas por una variedad de animales y forman unos terrenos de caza muy frecuentemente visitados. En los bosques que rodean el embalse podemos encontrar los castores u nutrias, y cada vez más a menudo aparecen los damas, jabalíes, zorros y ratas almizcleras, incluso los armiños y gatos monteses. Intentando dar un paseo por el bosque hay que recordar, que esta zona es un gran dique que protege los campos cercanos de las inundaciones primaverales y otoñales. En el terraplén se construyeron unas torres de madera que nos ayudan precisar la posición actual (siempre debemos llevar un mapa consigo), y si por desgracia nos pase algo malo, allí podemos buscar el socorro.
El otro aspecto del lago Tisza parece totalmente diferente de aquel escrito arriba. Es el aspecto de un embalse turístico, rodeado con pueblos y visitado por una gran número de Húngaros, que intentan pasar sus vacaciones de verano en este lugar. La mayoría de ellos se establece en el golfo de Abádszalók de 14 km cuadrados, donde está permitido practicar deportes motornáuticos (es el único sitio en Europa donde se admite hacerlo).
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