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En los restaurantes en Budapest podemos ordenar una comida muy rica pagando por ella muy poco. Pero a veces ocurre, que algunos restauradores prueban engañar los clientes extranjeros, sobre todo los que no conocen ni una palabra en húngaro.
La práctica más a menuda es presentar el menú sin precios, con una sola lista de comidas. En este caso debemos pedir el índice de precios y el restaurador está obligado a entregarla inmediatamente. Si no lo hacemos, la cuenta puede resultar extremadamente alta. Por otro lado, hay que también probar minuciosamente si la cuenta está bien y si no aparecen mencionados algunos platos extraños que no fueron ordenados. En algunos restaurantes la propina (de 7 a 10%) ya está incluida en la cuenta y en esta ocasión no hay que dejar un dinero extra al camarero.
Pagando la cuenta también hay que fijar. Si decimos "Gracias" antes de que nos den el cambio, la mayoría de los camareros interpreta nuestras palabras como permiso de guardarlo como una propina. Si durante la comida una banda de gitanos empieza tocar especialmente para nosotros, tampoco es gratis. Podemos estar seguros, que habrá que pagarlo. Si por una razón el local no nos cae bien, siempre podemos abandonarlo y buscar otro. Hay tantos restaurantes en Budapest que encontrar una más no produce problemas.
La comida de tres platos en una restaurante de clase normal debe costar unos 3.000-4.000 Ft. Si visitamos un restaurante de lujo, lo normal es pagar hasta tres veces más. Los locales más caros se encuentran en la Ciudad Vieja (Monte del Castillo) y en el centro de la capital (calles Váci y Andrássy). En cuanto más lejos del centro, ordenar una comida resulta más barato.
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