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La vida en la ciudad de piedra, entre los edificios de ladrillo y de cemento y las calles oscuras, sería triste y asombrosa. El hombre siempre intentaba animar su ambiente y su hacienda adornando las casas con flores de colores y cultivando plantas en los patios y los jardínes. Los parques y sitios verdes en las ciudades permiten a todos los ciudadanos relajarse y a descansar de los problemas de la vida cotidiana - no extraña que siempre están llenos de gente.
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