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Laberinto del Monte de Castillo (Budavári Labirintus)
La historia de la formación y del uso de las grutas del Castillo que se encuentran bajo la superficie del Monte del Castillo parece muy interesante. Hace cientos miles de años, en el lugar donde hoy se encuentra la Plaza de Santísima Trinidad, por debajo de una colina salía un arroyo que desembocaba en Danubio. Sus aguas llevaban las piedras y los depósitos insolubles, que se sedimentaban en su fondo. Cuando la colina empezó a elevarse, el nivel de las aguas de Danubio y del arroyo subterráneo bajó, asi que los sedimentos insolubles cubrieron por arriba la superficie del torrente y sus aguas empezaron a cavar el suelo por debajo. Asi se formaron las grutas que podemos admirar hoy en día.
Los habitantes del Monte del Castillo descubrieron la existencia de las cuevas y empezaron a explotar a los corredores subterráneos del modo que en presente parece bastante difícil reconocer las formaciones naturales de los cavados por el hombre. El arqueólogo Ottokár Kardiæ encontró entre los sedimentos unos restos de los herramientos que tenían más de 400.000 años, pero según los científicos tenían que venir con el agua del arroyo, porque hace medio millón de años la cueva todavía no existía.
El laberinto de los corredores fue abierto para el público en 1930. Durante la segunda guerra mundial algunas salas funcionaban como el hospital y en las otras la gente se escondía durante los bombardeos. Después de la guerra por varios años las grutas estaban ocupadas por el ejército, pero en los 60 la cueva quedó abierta para el público otra vez. Hoy la longitud del sistema de corredores se estima por más de 10 kilómetros y solamente una pequeña parte de ellos puede ser visitada. La entrada se encuentra en la calle Úri, hay también otra en la calle Lovas.
El plano del laberinto
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