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Saliendo de Eger y dirigiéndonos hacia el oeste, pronto llegamos a un pueblo pequeño (de 2500 habitantes) llamado Sirok. Sirok está situado al pie de una montaña, en cuya cumbre encontramos un castillo de piedra. La fortaleza procede del siglo XIII y un gran número de sus cámaras fue excavado directamente en la roca.
EL alcázar parece muy característico porque en su alrededor aparecen varias hendiduras, cuevas y cavernas cavadas en las rocas por los habitantes del castillo. La mayoría de ellas sirvieron de casas para los sirvientes y soldados, otras funcionaron como bodegas. Desde la cima del monte podemos admirar una preciosa vista panorámica de la región, de la Montaña Mátra y de los Montes Bükk.
La palabra "sirok" significa "llorante". Hay una leyenda relacionada con la historia del pueblo que dice, que hace siglos este lugar fue la sede de la corte del rey Darnó. Fue un monarca justo y bueno, que tuvo una sola hija Tarnát. Tarnát se enamoró en un pastor del pueblo, Bodony. Cuando el padre del chico se enteró de que los jóvenes se amaban, mató al hijo para evitar la ira del monarca. No sabía, que el rey ya había permitido la boda. Tarnát, al reconocer la muerte de su amante, también murió de pena y el soberano se quedó sólo. Pasó años llorando por su hija y al final se transformó en una roca llorante, que se yergue sobre el pueblo Sirok hasta hoy en día.
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