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Hungría es un paraíso verdadero para todos a los que les gustan las frutas de la familia de cucurbitáceos: melones y sandías. Gracias al clima cálido y el nivel de precipitaciones anuales favorable, la parte este del estado magyar parece muy buena para cultivarlas. En el verano los vendedores de sandias ocupan las rebordes de los caminos, tratando vender las más frutas posibles. También a menudo se puede observar los hombres, que llevan con esfuerzo las sandias de 10kg de peso, aunque en presente se suele comprar frutas más pequeñas, de 5kg de peso, porque caben mejor en las neveras modernas. En los pueblos húngaros se suele guardarlas en los sótanos de casa, o, también, puestos en los cubos hundidos en los pozos.

Los terrenos más importantes de cultivos de sandias se extienden en las cercanías de Heves y Csany, a unos 100km al este de Budapest. A los cultivos se dedican todas las familias, donde los secretos de cultivos se transmiten del padre al hijo. Durante el período de cosechas, atravesando las zonas de cultivos, en los campos se pueden ver largas y altas filas de frutas, que esperan a ser transportadas a mercados y tiendas. Una parte de ellas seguramente se trasladará un poco más cerca del camino, para ser vendida a los que pasen al lado.

Pero comprar una sandía buena no es tan fácil, como parece al primer vistazo. Los Húngaros, antes que deciden sacar el dinero, prueban elegir la mejor fruta de todas, lo que parece una celebración de un rito extraño. Los hombres (no sé por qué, pero siempre son los hombres) cogen cada sandía, la inclinan, la manean y golpean suavemente con dedos escuchando con atención el ruido, que sale de la cáscara. Si el eco parece bastante bueno, mediatamente pagan por la fruta, o todavía piden al vendedor que les posibilite probar la pulpa. Entonces el vendedor corta con un cuchillo especial un fragmento de fruta que parece un tubo que fuera extraído durante un sondeo profundo y lo entrega al cliente para que éste pueda catar la pulpa sacada. En teoría en este momento el cliente tiene derecho de rechazar a comprarla, pero el realidad nadie lo hace y después de probar la fruta siempre se la compra. Lo debo mencionar más es que comprando las sandías los Húngaros siempre celebran el mismo rito, no importa dónde hacen las compras.

En Hungría se comen tres tipos de fruta de la familia de cucurbitáceos: las sandías de pulpa suculenta de color rojo, y dos tipos de melones: redondos, con cáscara de color verde, con pulpa verde y alargados, con cáscara verde y pulpa de color amarillo o naranjo. El primer tipo de melones mencionados tienen sabor más fresco, son más duros y tienen un aroma muy fuerte. Los melones de pulpa amarilla son mucho más dulces y, en general, su sabor parece más claro, además contienen mas zumo. Se los come sobre todo como postre fresco de verano, servido a menudo directamente de la nevera. Hace años algunos aristócratas húngaros solían comer melones antes del almuerzo, vertiendo la pulpa de las frutas con una pizca de pimiento molido, pero hoy nadie lo practica.



Cóctel de melones

1kg de melones
2 kg de sandías
5 cucharadas de azúcar en polvo
zumo de 1 limón
300 ml de vino moscatel
100 ml de vodka de melocotones
otras frutas

Lavar los melones y las sandías. Cortar en trozos y extraer los huesos. Separar la pulpa de la cáscara y cortarla en cubitos. En un recipiente de cristal mezclar los cubitos de sandía y melón. Verter con azúcar en polvo. Verter con zumo de limón y al final verter con vino y vodka. Cubrir el recipiente con una tapa y dejar reposar por lo menos 4-6 horas en la nevera. Antes de servir se puede adornar con las frutas (con ciruelas, cerezas, etc.)



Melón relleno à la Gundel

Mellón
4-5 tipos de frutas variadas (melocotones, manzanas, uvas, peras, ciruelas, plátanos, etc.)
helados

Cortar el melón por medio. Extraer los huesos y la parte superior de la pulpa. El interior de cada media del melón verter con azúcar en polvo. Rociar con 10ml de coñac y 5ml de marrasquino Dejar reposar en la nevera. La pulpa extraída cortar en cubitos y mezclar con trozos de melocotón, manzanas, uvas dulces u otras frutas (peras, ciruelas, plátanos, etc.) y con nueces picados. Rociar todo con zumo de limón. Poner en la nevera para por lo menos 2 horas. A continuación al melón extraído poner 1-2 bolas de helados y cubrir con ensalada de frutas.

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