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En Polonia las frutas tradicionales son manzanas y en Hungría son melocotones. Las fuentes históricas prueban, que los cultivos de melocotones existian en los terrenos de la Gran Llanura Húngara ya hace siglos, mucho antes de la invasión turca. Cuando los musulmanes abandonaron el pisa, los huertos prácticamente desaparecieron, y los cultivos surgieron de nuevo al principio del siglo XIX. Por entonces resultó claro, que estos árboles parecen perfectamente adaptados a crecer en los suelos arenosos y estériles de la Gran Llanura (por entonces esta zona se encontraba en peligro de volverse un desierto) y sin problemas soportan el clima caluroso y ventoso del lugar.
En presente los productos manufacturados a base de melocotones forman un porcentaje alto de todos los elaborados de frutas en Hungría. La temporada de melocotones es bastante corta, por eso los Magyares están acostumbrados a comer todos los tipos de mermeladas, confituras, zumos, néctares, etc. producidos de esta fruta. Además un gran éxito disfruta, sobre todo en extranjero, una vodka producida a base de melocotones (barackpálinka) , que forma un producto de exportación importante para la economía del estado.
Las frutas limpiadas y peladas se coloca en unas barrigas gigantescas, donde la fructosa que contienen las frutas se cambia en modo natural en alcohol. Cuando el alcohol se extrae, la mezcla se lava una vez más y se la destila varias veces y durante este proceso se obtiene este alcohol característico con sabor y aroma de melocotones fuerte. La bebida hecha se mete en otras barrigas de roble, donde madura por lo menos un año, de vez en cuando adquiriendo un color suavemente amarillo y estabiliza el sabor definitivo. El proceso de producción, aunque totalmente automatizado, se encuentra bajo continua control de los especialistas, qie vigilan y cuidan la calidad del alcohol recibido el final de cada fase de su fabricación.
Barackpálinka se conoció en el mundo en la década de los treinta del siglo XX, aunque su producción masiva comenzó en 1884. Adquirió su fama gracias a Eduardo VIII, el Príncipe de Windsor, que a menudo visitaba Hungría para participar en la vida nocturna de Budapest. Durante la primera escapada a uno de los locales abiertos hasta la madrugada, para no saltar demasiado a vista de otros visitantes del bar, pidió a sus compañeros que le trajeran algo "fuerte, pero típicamente húngaro". Encantado con el sabor de vodca de melocotones, decidió hacerla famosa en todo el continente europeo.
Empanadas de patatas rellenas con melocotones
1kg de patatas
350g de harina
80g de mantequilla
un poquito de sal
500g de melocotones
1 cucharada de canela
100g de pan rallado
azúcar en polvo
Lavar los melocotones, pelar y sacar los huesos. Cocer las patatas, pelarlas cuando todavía estén calientes y machacarlas bien. Cuando se enfríen, añadir la harina, unos 30g de mantequilla y una pizca de sal y amasar un pastel. Extenderlo con un rodillo para obtener un pastel de 5mm y verter con harina. Cortar cuadrados de lado de 6cm. En su centro poner una media de melocotón, verterla con canela y pegar los lados del pastel por arriba, así que se forme una bolita de pastel con fruta por dentro. Echarlas al agua hirviente cocer 5 minutos más después de que salgan a la superficie.
En una sartén fundir el resto de mantequilla. Echar el pan rallado y mezclar bien. Las bolas de pastel escurrir bien del agua y envolver en pan rallado mezclado con grasa, dejando sofreír en la sartén al fuego lento otros 5 minutos. Servir calientes, vertidos con azúcar en polvo.
Mermelada tradicional de melocotones
Limpiar bien las frutas y verterlas con agua hirviente. Pelar, sacar los huesos y cortar en trozos pequeños. Machacar y poner en una olla grande. Cocer por lo menos 15-20 minutos, revolviendo continuamente para que no queme la pulpa. Después de pasar este tiempo, añadir el azúcar (una o dos partes respecto al peso de frutas) y seguir cociendo y mezclando. La mermelada está hecha, cuando una pequeña cantidad de ésa puesta en un plato frio se hace inmediatamente espesa. La mermelada preparada se pone en tarros, que se cierra bien u envuelva con periódicos. Los tarros se debe colocar uno al otro en una cesta o contenedor grande, revestido con manchas y almohadas, para que la masa pueda enfriar muy lentamente (por lo menos 25 horas). Cuando la mermelada enfría lentamente, tiene lugar un proceso de pasterización natural.
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