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Cocina Húngara


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La verdura más importante en la cocina húngara es el pimiento, pero es la cebolla que da el sabor especial, extraordinario y tan característico a los platos magiares. Pelada, picada y dorada o translucida en la grasa, forma la base de la mayoría de platos húngaros tradicionales. Prácticamente siempre hay que mezclarla con el pimiento molino.

La cebolla está presente en las casas magiares desde hace siempre. Por ejemplo el desayuno tradicional de los campesinos constaba normalmente de una rebanada espesa de pan, algunas lonchas de tocino y rodajas de cebolla, colocadas en la miga. Este desayuno proveía tanto mucha energía (el pan y la carne), como muchos elementos minerales básicos y vitaminas importantes (la cebolla). Además el único instrumento necesario para preparar este plato era... un cuchillo, por eso en muchas ocasiones el almuerzo (comido fuera de casa) también constaba de los mismos ingredientes.

Actualmente, las cebollas de mejor calidad se consideran las verduras cultivadas en Makó. Se caracterizan por un alto contenido de elementos nutritivos, un sabor dulce y un aroma suave. Al mismo tiempo son bastante duros, lo que facilita su transporte, y por un largo tiempo mantienen el color atractivo: el interior tan blanco como leche está rodeado por piel dorada y marrón, muy fina. Las cebollas se cultivan en Makó desde hace 200 años. Makó siempre era una región muy pobre y frecuentemente inundada, donde las condiciones naturales no permitían desarrollar la vinicultura. Los habitantes de la región, para evitar el peligro de hambre, decidieron especializarse en la producción agrícola, sobre todo en cultivos de cebolla y del ajo.

Hay que mencionar, que fue en Makó donde se inventó la nueva manera de cultivar la cebolla, que consistía no en sembrar las semillas cada año, pero en plantar las cebollas pequeñas recolectadas en otoño. Los campesinos húngaros suelen secar estas cebollas pequeñas al horno, para al llegar la primavera plantarlas otra vez en sus campos. Este proceso causó que la cebolla, en vez de formar unas estructuras extensas de las partes verdes, desarrollaba su parte subterránea, o sea, la bola utilizada en cocinar.



Cebollas rellenas de Makó

1 croissant o panecillo
8 cebollas medias
3,5 cucharadas de aceite
250 g de carne de cerdo
1 huevo
1 yema de huevo
40 g de mantequilla
4 cucharadas de harina
200 ml de leche
100 ml de nata
80 g de queso rallado
perejil
sal, pimienta negra

El panecillo remojar en agua y después escurrir bien. Picar el perejil. Las cebollar pelar y cortar su parte de abajo, para que se puedan poner verticalmente sin que se volqueen. Después cortar una cuarta parte por arriba y con un gran cuidado sacar la parte interior de las cebollas.

Las partes interiores picar y dorar en aceite o en mantequilla fundida. Después escurrirla y poner a un recipiente. Añadir la carne de cerdo cortada en trozos muy pequeños, un huevo entero, el perejil y el panecillo remojado. Mezclar todo y rellenar con la masa el interior de las cebollas. Así preparadas las verduras poner al horno calentado y asar hasta que las cebollas ablanden.

Al mismo tiempo fundir la mantequilla en la sartén y añadir la harina. Después de sofreír la masa echar la leche, mezclar y mantener al fuego lento hasta recibir una salsa espesa. A continuación retirar la sartén del fuego y añadir a la salsa una yema de huevo y la nata.

Las cebollas sacar del horno y comprobar, si el relleno esté tierno. Verter las verduras con la salsa preparada con nata y con yema mezclados. Por arriba verter con queso rallado y otra vez poner al horno. Asar hasta que se funda el queso y todo el plato adquiera un color dorado.

©2001 Csirke