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Hungría es un importante productor de manzanas. La producción anual de estas frutas basta para responder a la demanda del mercado. Los huertos de manzanas más extensos se encuentran en el comitado Zala, al sureste de Balaton, en la parte de la Gran Llanura que se extiende entre los ríos Duna y Tisza. También hay huertos importantes en la parte septentrional del país, en las cercanías de Bodrogköz y Nyírség. En las zonas montañosas de Hungría hay suelos muy fértiles, que favorecen a la producción de frutas. Allí se obtiene hasta 20 toneladas de manzanas por hectárea.
Cada Húngaro que vive en una de las regiones mencionadas y tiene un jardín, cultiva por lo menos uno o dos manzanos para coleccionar frutas de las variedades preferidas. En el mercado hay solo variedades más populares por momento, como por ejemplo Jonathan, Idared, Jonagold y Starkling. Los gustos de los clientes cambian, por eso cada año los cultivadores intentan introducir nuevas especies de manzanos, pero por entonces sólo las variedades mencionadas por arriba disfrutan con un gran excito e interés de los Magyares.
Para los Polacos que visitan Hungría, las manzanas parecen una fruta muy común, pero para los Españoles y, en general, los visitantes de Europa del sur, esta fruta puede parecer bastante exótica. Los Húngaros suelen comerla cruda o transformada en zumos, mermeladas, confituras, rellenos de pasteles, también asadas y estofadas, como complementos de platos de carne.
Manzanas sofritas
2 huevos
2 cucharadas de azúcar
300 ml de leche
100 ml de vino blanco
un poquito de sal
200g de harina
600g de manzanas
aceite para freír
canela, azúcar en polvo
Las yemas de huevo mezclar bien con azúcar hasta recibir una masa espumante. Añadir el vino y la leche y una pizca de sal. Revolviendo todo añadir poco a poco la harina. Las claras de huevos batir a punto de nieve y mezclar con cuidado con la masa. Lavar y pelar las manzanas. Cortarlas en rodajas (o en trozos pequeños y finos). Taparlas en el pastel preparado y freír en el aceite, hasta que se dore el pastel. Escurrir de grasa con unas toallas de papel y servir vertidas con canela y azúcar en polvo.
Pasteles con manzanas à la Csirke
3 huevos
harina
1 litro de suero o kéfir
manzanas
aceite para freír
azúcar en polvo
Mezclar los huevos con harina y suero, hasta amasar un pastel ligero y poco compacto. Lavar y pelar las manzanas. Cortarlas en trozos pequeños y añadir a la masa. Revolver todo. En la sartén calentar el aceite. Poner la masa con una cuchara en la sartén, formando unos pastelitos pequeños. Freír hasta que se doren, por ambos lados. Escurrir con toallas de papel y servir vertidos con azúcar en polvo.
Manzanas à la Bayard
12 de manzanas de tamaño medio
2 cucharas de zumo de limón
azúcar
mermelada de frambuesas o grosellas
clavos, canela, cáscara de naranjas
Lavar y pelar las manzanas. Cortarlas en dos y sacar los corazones. Poner a hervir una olla con medio litro de agua mezclada con azúcar, canela, clavos y zumo de limón. Al agua hirviente poner las mitades de manzanas y sacarlas, cuando se hagan blandas. La mermelada de frambuesas o de grosella (mejor) mezclar con la cáscara de naranja picada. Las manzanas enfriadas verter con canela y rellenar con la mermelada. Dejar reposar en la nevera. Servir con gajos de naranja como postre o como adorno de platos con carne.
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