|
|
Cada uno de nosotros conoce bien esta variedad de ciruelas de cáscara tan violeta, con pulpa amarilla y muy suculenta. Es una fruta muy típica de Hungría. Los huertos más grandes donde se cultivan ciruelos se encuentran en las cercanías de la ciudad Szatmár. Es, a la vez, un centro de producción de manzanas. Las ciruelas se comen en Hungría en cantidades que pueden avergonzar al mayor amante de estas frutas. El producto manufacturado a base de ciruelas más conocido es la mermelada y... vodka de esta fruta.
En los supermercados se pueden comprar mermeladas de ciruelas de varios tipos, que difieren entre si con el contenido de azúcar, la consistencia o el sabor. Hoy en día hay pocas amas de casa húngaras, que deciden preparar sus propias confituras durante el otoño. Es una tradición que se cultiva hasta el presente sólo en los pueblos y aldeas, o, en general, en la provincia.
Para prepararse a hacer la mermelada de ciruelas, los habitantes de las aldeas siempre tenían que dedicar mucho tiempo. Después de recoleccionar las frutas había que lavarlas, sacar los huesos y poner en una caldera enorme, colocada al fuego lento. Los hombres y las mujeres revolvían las frutas con cucharas largas esculpidas en la madera, para que la pulpa de ciruelas no se quemara (de vez en cuando había que mezclar el contenido de la caldera por dos-tres días siguientes). A continuación la masa recibida se colaba por cedazos para sacar los huesos que quedaban y se calentaba una vez más. La mermelada estaba hecha, cuando estaba tan espesa para quedar en la cuchara a pesar de revolver ésta patas arriba. La pulpa hecha se ponía a jarras limpias, que se cubrían con papel blanco o con trapo de lino. Por supuesto en presente este proceso está automatizado y la mermelada se pone en tarros de cristal.
Otro método de conservar frutas es secarlas o pasterizar en modo tradicional. Ambos se utilizan en presente.
|
|
|