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Sin embargo Budapest no es un país peligroso. Aunque el número de los delitos aumentó en los años de la transición política, todavía se mantiene bajo la media europea. Los turistas extranjeros están expuestos más a los robos de coches, a los ataques de los cateristas y a varios tipos de engaños relacionados con el cambio de dinero o el pago en forintos.
Hay, por supuesto, varios métodos de defensa contra este tipo de los delitos. Lo más importante es evitar las situaciones de llevar consigo todo el dinero que poseemos, también hay que guardar las tarjetas del crédito y los cheques en diferentes sitios seguros (en el caso de cualquiera desgracia no quedaremos sin ningun dinero). A los cateristas les podemos encontrar sobre todo en los lugares más visitados por los extranjeros (la calle Váci, las ramblas, etc), también en los medios del transporte (la línea amarilla [millenaria] de metro, en los tranvías 2, 4 y 6), por eso paseando por allí hay que tener mucho cuidado. Por supuesto llevando un traje con muchos adornos y hoyería llamamos la atención de los ladrones. Para evitar el peligro del robo de los papeles (nuestro pasaporte, tarjeta de identidad, etc) es más seguro llevar consigo sus fotocopias y a los originales guardarlos en la caja de seguridad del nuestro hotel.
Visitando los sitios populares a veces podemos encontrarnos con piropos de la gente de origen gitana o de los extranjeros de África y Ásia. En la mayoría de los casos nos ofrecen el cambio de dinero o nos animan a visitar uno de los pubs o bares para adultos, pero a veces succede que una bella mujer nos pide que la invitemos a una copa. Hay que tener mucho cuidado, porque después de pasar buen tiempo a su lado, tenemos que pagar la cuenta, cuya nivel nos puede chocar. Si tenemos poca suerte, al beber otra copa podemos ser atacados por los compañeros de la mujer, robados y pegados.
Los turistas extranjeros a menudo están engañados por los taxistas. Para evitar el problema hay que dejar de usar a los coches privados y viajar con los taxis de las corporaciones. Los taxis podemos ordenar por el teléfono. Pasando el tiempo en la ciudad es fácil reconocer el número de telefono de los gremios pegados en la puerta del coche. Otro método de defenderse contra el engaño es (si no conocemos la lengua) escribir en un papel la dirección del lugar de destino, junto al precio que podemos pagar. Si el taxista no acepta el importe propuesto podemos buscar al otro o regetear.
En los últimos días en Budapest se hace cada vez más popular el delito de copiar a las cintas magnéticas las tarjetas del crédito. Pagando con la tarjeta en la tienda o en el restaurante hay que guardarla bien y no dejar al personal a llevarla a la trastienda. Si la máquina de pago se encuentra en la trastienda, siempre debemos asistir al personal y observar el proceso del pago. Por otra parte hay que tener mucho cuidado cuando el vendedor nos pide la tarjeta por la segunda vez explicando, que falló la primera conección. Puede ser la verdad, pero es poco probable.
Si por desgracia nos sucede algo malo - no dejemos llevarnos por el pánico. Los delitos ordinarios debemos anunciar a la policía, lo mejor en La Comisaría General de Policía del barrio V (en la calle Deák Ferenc 16-18), donde en el período de las vacaciones funciona el Departamento de Turistas Extranjeros Perjudicados (24h). Por supesto podemos también llamar la policía al lugar del delito - pincha aquí para ver los teléfonos de alarma. Durante los meses de verano las patrullas de la policía observan los lugares más visitados por los turistas.
A la policía hay que denunciar todos los accidentes del tráfico, y si al resultado del choque alquien queda herido, el anuncio es obligatorio. En el caso de cualquier accidente no hay que pagar por la asistencia médica y todos los daños materiales hay que comunicarlos a su compañía de seguro (o a Directorio Internacional de Seguros de Comunicación, Hungária Biztositó Rt., tel: 209-0730).
En el caso de estar arrestados tenemos el derecho de ser interrogados en la asistencia del traductor y del abogado o del representante de Embajada de España en Hungría. Los diplomáticos nos ayudarán también en el caso de cualquier otro problema. Aquí se encuentran las direcciones de las embajadas.
Budapest es una ciudad bonita y poco peligrosa. Al tener un mínimo del cuidado y manteniendo las mínimas precauciones imprescindibles todavía reducimos la posibilidad de suceder lo malo.
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