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Fertőd, junto a Godollo y Keszthely, es un pueblo húngaro que atrae a los turistas con la posibilidad de visitar un precioso palacio barroco, que es la residencia de la familia aristocrática Esterházy. El palacio en muchas ocasiones suele ser llamado "el Versal Húngaro", sobre todo por su monumentalidad, belleza y papel que jugaba en épocas pasadas. En presente este nombre parece un poco inadecuado, por causa del estado mal del monumento, relacionado con la falta de fondos estatales que permitirían comenzar las obras de modernización y restauración de la construcción.
La residencia fue construida por Miklós Esterházy en la década de los 60 del siglo XVIII. La historia de esta familia aristocrática parece bastante controversial, considerando las circunstancias de adquirir la posición social por los representantes del linaje. Fue en los años 1703-11, durante el levantamiento de Rákoczy, cuando los emperadores austriacos buscaban el apoyo de los nobles húngaros, en contra a sus compatriotas que luchaban por la libertad del su patria. Los Habsburgos decidieron comprar la lealtad de los aristócratas (tanto los católicos como los protestantes). Los Esterházy hicieron fortuna timando su nación y con los fondos recibidos de la corte construyeron su sede familiar en Fertőd.
El los años 70 del siglo XVIII el palacio se convirtió en un centro del libertinaje. Cada día se celebraban los juegos y fiestas para los aristócratas, ferias, bailes, conciertos, cazas, excursiones, espectáculos de ballet y presentaciones de fuegos artificiales - todo eso sucedía en ambiente de alegría, parecido al entorno de la corte francesa. La residencia era visitada incluso por la emperadora Maria Teresa.
En 1761, Miklós "El Magnífico", cabeza de la familia, empleó a un compositor famoso Joseph Haydn. Era su deber componer las obras nuevas, conducir la orquestra local, organizar los conciertos y coordinación de los espectáculos teatrales. Entre los años 1770 y 1790 cada año se presentaban por lo menos 12 óperas, y cada mes se exponía por lo menos un estreno. Haydn se ocupaba bien por sus cooperantes, los que prueba un suceso divertido del años 1772. Aquel año Miklós Esterházy prohibió a los músicos volver a Viena para pasar allí la Navidad con sus familias. El compositor decidió entonces exponer, en la presencia del príncipe, la Ópera de Despedida". Durante un fragmento más tranquilo de la obra los músicos uno por uno dejaban sus instrumentos y salían de la sala apagando las velas que les iluminaban las notas, hasta que la música calló. Miklós entendió la alusión y a todos les dio un permiso de visitar a sus familias.
El príncipe Esterházy murió en 1790 y con su muerte comenzó la caída del palacio. La familia llevaba una vida más tranquila que Miklós y pronto decidió trasladarse a otro lugar, dejando la sede familiar sin cualquiera custodia. En los próximos 25 años el palacio se volvió una ruina. La galería del arte, los pabellones de jardín, el teatro y casa de música desaparecieron, y la residencia se convirtió en almacén de trigo y una maneja. Los Esterházy pusieron su atención a la residencia un siglo más tarde, pero las obras de modernización de prolongaban. La restauración continuaba después de la segunda guerra mundial, en la década de 50. Las obras no terminaron hasta el presente.
Para entrar al patio del palacio, hay que pasar debajo de una puerta preciosa, construida del hierro forjado en estilo rococó. A la puerta adjuntan las alas de la residencia, de un piso y de forma suavemente curvada, que luego pasan a construcciones de tres pisos. Frente a la puerta, en el nivel de primer piso, encontramos la entrada principal al edificio, a la que llevan dos escaleras de forma caracol. Hoy en día al edificio se entra por otra puerta, mucho más pequeña menos representativa, situada debajo de la terraza sostenida por las columnas.
En el palacio hay 126 salas, en gran mayoría restauradas y ornamentadas a base de los adornos originales. Hay muebles y chimeneas construidas en estilo del barroco alto, en algunas cámaras se reconstruyeron las pinturas en las paredes y techos. A los turistas les impresiona la capilla del palacio, modernizada en 2001. Y si queremos dar un paseo por el jardín que se extiende en el lado opuesto de la residencia, por desgracia no podemos hacerlo saliendo directamente del edificio. Tenemos que salir fuera del terreno y dar una vuelta a lo largo del vallado - allí encontramos las puertas por las que se puede entrar al vergel.
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