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Iglesia de Matías (Mátyás templom)
La Iglesia de Matías está situada prácticamente en el centro del Monte del Castillo. En realidad el templo lleva el nombre de la Santísima Virgen María, pero los habitantes de Budapest por siglos lo llamaron con este nombre corto. La iglesia fue construida entre 1255 y 1269 como un templo parroquial de tres naves para servir a los ciudadanos de la origen alemana. Parece que estimó un gran prestigio, porque el rey Carlos Roberto lo eligió por sitio de celebrar la ceremonia de su coronación y el rey Matías se casó aquí en 1475 con una princesa aragonesa.
Desde el primer momento el templo de Santísima Virgen María formaba la escena de los sucesos históricos importantes. Fue allí donde la nobleza húngara se encontró con el rey checo Vaclav después de la extinción de la dinastía de Árpád en 101. Fue allí donde un año más tarde los habitantes de Buda se levantaron contra el papa de Roma (la rebeldía duraba sólo unos años) y fue alli donde en 109 tuvo lugar la primera ceremonia de coronación de un monarca nuevo, lo que cortaba con la tradición de coronar los soberanos en Székesfehérvár.
Los fragmentos más antiguos de la construcción de la iglesia proceden de la época del rey Segismundo de Luxemburgo. Es un portal gótico del año 1370, adornado probablemente por Meter Parler, el proyectante de la Catedral de Praga y el puente de Carlos de la misma ciudad. El oratorio en la capilla meridional y la torre gótica meridional fueron construidos en la época del rey Matías. Lo prueba el escudo real que se encuentra entre los adornos y presenta al cuervo negro - el símbolo de los Hunyadi. Por desgracia durante la ocupación turca el templo sufrió varios daños, sobre todo por causa de ser transformado en una mezquita. Eso ocurrió exactamente el día 2 de septiembre, sólo tres días después de conquistar Buda por las tropas enemigas. Los Turcos solían rezarse allí dando gracias a Allá, acompañados incluso por el sultán Suleyman el Grande. Los soldados robaron los adornos de la iglesia y los dos candelabros más bonitos enviaron a Constantinopla, donde hasta el presente adornar a la mezquita-museo Hagia Sophia.
Según los datos históricos, por entonces las paredes de la iglesia estaban adornadas por un fresco. La pintura presentaba a Santísima Virgen. Los ciudadanos, al enterarse del próximo ataque de los musulmanes, decidieron construir una muralla para esconder detrás de ella la imagen de María. Otros documentos mencionan que fueron los Turcos quien muró el cuadro durante las obras de transformar el templo en la mezquita. De todos modos en 1686 la pared erigida se derrumbó y apareció la imagen de Madonna. Los Turcos interpretaron este suceso como la predicción de su perdida. El fresco no se conservó hasta el presente.
Tampoco se conservó la construcción original de la iglesia. El templo fue destruido durante las luchas por la liberación de Buda y luego, en 1723, por un incendio surgido durante una tormenta. El relámpago acertó directamente el altar. En 1800 las paredes medievales originales de la iglesia, así como las bóvedas, se encontraban en un estado tan débil que podían derrumbarse en cualquier momento. Las autoridades decidieron renovar el edificio y la construcción que admiramos hoy es una réplica fiel del templo del siglo XIX, levantada de acuerdo con el proyecto de Frigyes Schulek. Las obras de la reedificación empezaron en 1874 para acabar antes del 1890 (el milenario del Estado Húngaro). El arquitecto intentó reconstruir el aspecto original de la iglesia. El cuerpo del monumento es asimétrico, pero se compone bien con las casas que rodean la Plaza de Santísima Trinidad.
La primera impresión después de entrar a la iglesia es... una sorpresa y un asombro. Todas las paredes y las bóvedas están adornadas con símbolos y dibujos geométricos y vegetales, el interior del monumento parece bastante oscuro - hay poca luz que entra por las vidrieras de colores múltiples. Todas las vidrieras son obras de Karol Lotz i Bertalam Székely.
Junto a la entrada a la iglesia, a su derecha, hay un escudo del rey Matías que podemos reconocer fácilmente por la cuerva característica que lo adorna. En la parte baja de la torre meridional hay una capilla con una escultura barroca de la virgen y en la próxima capilla hay el sepulcro del rey Béla III y de su esposa Ana Châtillon. Originalmente el sepulcro real se encontraba en Székesfehérvár, pero al descubrirlo las autoridades decidieron trasladarlo a Budapest. Vale la pena dar la atención a los dos capiteles medievales, que se encuentran debajo de la torre de Béla. Podemos reconocerlos fácilmente por los adornos que representan varios monstruos y junto a los cuales está colocado una escultura de un hombre con el libro en la mano.
Visitando la Iglesia de Matías podemos conocer el tesoro y la cripta - hay que entrar por la puerta a la derecha del presbiterio. Veremos entonces a los tronos de los reyes húngaros y las réplicas de la corona y del cetro del rey San Esteban.
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