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Los 7 días que podemos dedicar al viaje a Budapest parece suficiente para conocer bien a la ciudad. Es porque una semana nos permite a moverse por la capital sin mucha prisa, nos permite a dedicar más tiempo para familiazarse con su ambiente, tradiciones y cultura.


El primer día

Os propongo visitar el Monte del Castillo con el barrio de la Ciudad Vieja. Por supuesto hay que ver la Plaza de la Santísima Trinidad, la iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores. Los aficcionados por el tema militar pueden visitar el Museo de la Guerra, y todos nosotros con obligación tenemos que visitar el Museo de la Historia de Budapest, que se encuentra en el Castillo Real. Luego podemos dar un paseo por los jardínes reales y bajar a la plaza de Adam Clark para ver el Puente de las Cadenas.

Otro sitio que hay que ver el primer día es el Monte Gerardo. A su cima nos lleva la escalera que se encuentra a su pie, bajo el monumento del arzobispo Gellert (frente al Puente de Isabél). El camino es corto y en menos de media hora nos encontramos junto al Monumento de la Libertad y la Citadela.


El segungo día

El paseo empezamos en la Plaza de Kossuth, en la cual se encuentra el edificio de Parlamento húngaro. Vale la pena buscar la información sobre la posibilidad de conocerlo por dentro - cada hora o dos hay excursiones para extranjeros (más informaciones en las oficinas del turismo). En el Parlamento está escondido un gran tesoro húngaro - la corona y el cetro del primer rey húngaro - San Esteban.

Por la tarde podemos dar un paseo por el centro de la ciudad, por la calle Váci y por la Plaza de Vörösmarty, donde podemos comer un postre. Hay que ver la Basílica de Budapest y luego podemos dirigirnos a la Isla de Margarita, donde descansaremos en la sobra de los árboles del parque.


El tercer día

El tercer día empezaría con la visita en el Museo Nacional Húngaro, donde está presentada la historia del país y de sus habitantes. Luego podemos dirigirnos al norte para llegar a la calle Dohany, donde se encuentra la sinagoga más grande en esta parte de Europa. Dentro hay el Museo Judío.

Después podemos pasar por la Plaza de Deák y llegar a la avenida de Andrassy, considerada por la calle más bonita de la ciudad. Dando un paseo por ella llegamos a la Ópera y luego ya podemos bajar a la estación de la línea amarilla (milenaria) del metro para dirigirse a la Plaza de los Héroes. Hay que bajar en la estación " Hösök tere". Al salir del metro veremos un gran Monumento Milenario. A la izquierda y a la derecha de este hay dos edificios: uno es el Museo de Bellas Artes, el otro es una galería. Si no nos gusta el arte podemos dar un paseo por el Parque Municipal.


El cuarto día

Este día podemos dedicar para conocer bien el barrio de Óbuda, el más antiguo de Budapest. Fue habitado ya en la época romana y muchos monumentos, casas, acueductos, etc, se conservaron bien hasta hoy. Rodeados por los edificios modernos dan una impresión interesante. Cerca del Museo Aquíncum hay una estación de tren de cercanías HEV, que nos lleva a Szentendre, una ciudad preciosa a unos 30 km de Budapest. Hace años la ciudad fue habitada por Serbios, hoy pocas familias conservan sus raices y la mayoría tiene nacionalidad húngara.


El quinto día

Este día podemos dar una excursión al meandro de Danubio para conocer las ciudades Visegrád y Esztergom. Podemos llegar allí en el autobús, en el tren o en el barco (desde el puerto que se encuentra en la orilla de Pest junto al Puente de Isabél en Budapest). Visegrád fue una ciudad real, hasta hoy se conservaron fragmentos del palacio y una gran fortaleza en la cima de la montaña, de la cual podemos admirar una vista panorámica preciosa del río Danubio.

Esztergom es otra ciudad real, allí vivieron los primeros reyes húngaros de la dinastía de Arpád. Hoy una gran atracción turistica no es el castillo real, sino una gran basílica (quinta según el tamaño en Europa). Es posible a subir a su torre para admirar la vista de Eslovaquía, cuya territorio se extiende detrás del río Danubio.


El sexto y el séptimo día

Estos son nuestros últimos dos días en Budapest. Un día hay que ir en el tren de cercanías (HEV) a Gödöllo, donde se encuentra el palacio de verano de la reina Isabél. Luego sería bien dar una excursión en el tren de los niños al Monte de János, donde se encuentra una torre que nos permite admirar la vista panorámica de toda la ciudad de Budapest. Si nos da tiempo podemos visitar las famosas cuevas de Buda. Si no nos gusta la espeología, en lugar de las cuevas podemos visitar el Zoo o una de las múltiples piscinas con aguas medicinales. No olvidéis hacer compras en uno de los centros comerciales más grandes y a pasar por lo menos una noche en una de las bodegas probando el excelente vino húngaro.

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